Frente a problemas globales soluciones locales

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Altonóbil  por Ester Chaym

Lamentablemente son muchos los intereses económicos que se esconden en esta industria nuclear y mucho el dinero que destinan a hacer campaña política y publicidad a gran escala.

Datos científicos

Según el Instituto Max Planck, un accidente nuclear catastrófico como los de Fukushima o Chernobil, puede producirse en algún lugar del mundo una vez cada 10 o 20 años. Según el Informe World Nuclear Industry Status Report 2013, en 2012 la generación mundial de electricidad de origen nuclear se redujo en un 7%, lo que supera la caída récord del 4% de 2011. La participación nuclear en la generación de electricidad en el mundo disminuyó de forma constante desde el máximo histórico de 17% en 1993 hasta el 10% en 2012.

La nuclear no es una energía alternativa frente al cambio climático, ya que incluso triplicando la capacidad nuclear mundial únicamente daría lugar a un 6% de reducción de las emisiones de carbono, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Por otra parte, si tomamos en cuenta que Alemania decidió cerrar sus plantas nucleares, de manera ordenada, y no le pasó nada; o Japón, que paró todas sus nucleares, 54 en total, de manera “precipitada” tras el desastre de Fukushima y tampoco ha pasado nada; entonces también podemos estar seguros que no nos pasará nada si no nos embarcamos en esta locura.

Después de los desastres nucleares ocurridos, y teniendo en cuenta el enorme potencial que en Bolivia tienen las energías renovables, parecería lógico pensar que sus gobernantes, amantes del «Vivir Bien» y defensores de la «Madre Tierra», trabajen en el cambio del modelo energético, actuando de manera RESPONSABLE  para no derivar los problemas de dependencia energética, contaminación ambiental, residuos radiactivos y riesgos nucleares a las futuras generaciones.

Y parecería ilógico pensar que los políticos miren hacia otro lado, apoyen a las nucleares, firmen acuerdos y autorizaciones para que empiecen a funcionar obsoletas e inseguras centrales e impidan a las energías renovables, su lógica y necesaria implantación y evolución en aras de un modelo energético sustentable, renovable y eficiente. Parecería ilógico e irresponsable, pero es lo que está sucediendo. Es lo que los políticos en Bolivia están haciendo.

En el mundo democrático, pacifista, ambientalista y humanista decimos «Nucleares, NO gracias» por estas diez razones:

1.- Es muy peligrosa:

La probabilidad de un accidente nuclear grave ha aumentado en los últimos años debido a la inseguridad de los reactores, a que los propietarios de las centrales nucleares tratan de maximizar beneficios a costa de reducir los márgenes de seguridad y al grave riesgo de catástrofe natural o ataque terrorista: Chernovyl  o Fukushima son dos dramáticos ejemplos. En Bolivia ni siquiera tenemos la basura doméstica bajo control, ni la contaminación de las aguas servidas, y ¿pretendemos controlar la energía nuclear?

2.- Es la más sucia:

Las centrales nucleares generan residuos radiactivos cuya peligrosidad permanece durante decenas de miles de años y cuya gestión, tratamiento y eliminación son cuestiones que no están resueltas aún. Además, en su funcionamiento rutinario, emiten al medio ambiente radiactividad en forma líquida y en forma gaseosa. La contaminación está ahí, aunque no la podemos sentir, tocar, oler, oír o ver. La vida media del plutonio-239 es de 24.000 años y la del plutonio-240 de 2.130.000 años. ¡Un gramo de plutonio-239 puede llegar a producir cáncer a más de 1 millón de personas!

3.- No genera fuentes de trabajo:

Es la que menos empleo genera por unidad de energía producida, menos que cualquier energía renovable.

4.- Es una energía muy cara:

Necesita grandes inversiones y ayudas estatales para poder existir. El coste de la gestión de residuos radiactivos, es en otros países por ejemplo de más de 13.000.000.000€ Euros! Por apenas unas décadas.

5.- No es necesaria:

Los casos de Alemania y Suecia permiten comprobar que, si hay voluntad política, es posible abandonar la energía nuclear al tiempo que se reducen las emisiones de CO2, en cumplimiento con el protocolo de Kioto. Alemania es líder mundial en energía eólica y posee una potencia solar fotovoltaica instalada 15 veces mayor que la de España, a pesar de tener una irradiación solar media mucho menor que ese país. En Bolivia hay excedente de sol y viento… .

6.- No es la solución al cambio climático:

Por cada euro invertido en medidas de ahorro y eficiencia energética se logra reducir siete veces más emisiones de CO2 que si ese mismo euro se invirtiese en construir centrales nucleares. Considerando el ciclo completo de las tecnologías de generación eléctrica no fósiles (nuclear y renovable), por cada kWh producido, la energía nuclear emite más CO2 que cualquiera de las energías renovables debido a que en todas las etapas del ciclo nuclear se consumen grandes cantidades de combustibles fósiles.

7.-No genera independencia energética:

En la mayoría de las fases del ciclo nuclear, casi todos los países tienen una total dependencia del exterior en la importación del uranio, en el diseño de reactores, en las patentes para la fabricación de los elementos combustibles, etc. Si bien Bolivia posee Uranio no es motivo para poner en peligro a su población.

8.- También se acaba:

Las reservas de uranio-235 como combustible de los reactores nucleares servirán sólo para unas pocas décadas más al ritmo de consumo actual.

9.- No tiene respaldo social:

La inmensa mayoría de los ciudadanos  rechazamos esta forma de producir electricidad. El 57% se opone frontalmente  a la utilización de la energía nuclear y sólo el 24% está a favor por ignorancia y/o manipulación, según el último Eurobarómetro de la Comisión Europea.

10.- Contribuye a la proliferación de armas:

Los pretendidos usos pacíficos de la energía nuclear propician el desvío de materiales nucleares para la fabricación de armas atómicas o con fines terroristas, lo que mina los esfuerzos para la necesaria eliminación definitiva de las armas nucleares. El plutonio para fabricar armas atómicas se obtiene de los residuos generados en una central nuclear. Países como India, Pakistán o Corea del Norte ya han desviado estos materiales para la fabricación de armas atómicas.

En nuestra opinión la energía nuclear es incompatible con un Modelo Energético Sustentable. No es económicamente eficiente, es socialmente injusta, y medioambientalmente inaceptable por destruir irreversiblemente.