DANIEL RODRÍGUEZ/BOLINFO/TARIJA
(elPeriódico – jun 29/2016) La Central Obrera Boliviana (COB) inicia un paro de 72 horas y vive actualmente una crisis en su relación con el Gobierno nacional. Este conflicto se profundiza tras las declaraciones que surgieron en los pasados días de uno y otro bando. Por un lado el presidente del Estado habla de una “medida ilegal”, mientras que los dirigentes piden a las autoridades “no mentir” al pueblo.
Esta situación llevó a los actores políticos de Tarija a realizar un análisis de lo que ocurre con el problema y ven inminentes riesgos en el pacto realizado entre la COB y el Gobierno nacional. Incluso hablan de que estas acciones pueden derivar en el debilitamiento de la organización sindical y del proceso de cambio que intenta llevar adelante el Movimiento al Socialismo (MAS).
Siempre hay riesgo tras un conflicto
Según el ex secretario Ejecutivo de la Gobernación Roberto Ruiz siempre hay riesgos de ruptura de una alianza cuando se desata un conflicto entre las partes porque existe la acción de “provocadores infiltrados” que buscan la reacción violenta de las fuerzas de seguridad y “algún muerto como bandera”, hasta el desgaste y desánimo de los trabajadores que los pueden alejar del proceso de cambio.
Es por ello que Ruiz cree que se deben hacer los mayores esfuerzos por abrir el diálogo entre ambos bandos. Además comentó que la crisis COB-Gobierno obedece a una natural contradicción entre las tradiciones obreras bolivianas adscritas al principio de independencia de clase y la lógica estatal, “no siempre ni incondicionalmente alineada” con los intereses y determinaciones del pueblo trabajador.
“Desde el Gobierno se está consciente de que la verdadera razón de la quiebra de Enatex no es otra que la pérdida del mercado norteamericano condicionado al ATPDEA –dijo Ruiz-. Desde esta óptica, las profundas discrepancias en la concepción de la lucha antidrogas hacen imposible compatibilizar los principios de independencia y dignidad nacional con las presiones que imponía el gobierno de los Estados Unidos, La víctima del bloqueo fue Enatex, lamentablemente”.
Por lo tanto, para Ruiz no tiene sentido buscar la culpa de la situación crítica y el consiguiente cierre de la textilera en las sucesivas administraciones porque el mercado principal se cerró y con él las posibilidades de la empresa.
“¿Qué busca entonces la COB al exigir que se derogue el decreto de cierre? ¿Es solo una posición de principios que exige del Gobierno aliado una subvención indefinida de las operaciones de Enatex a costa del TGN? ¿Qué puede resultar de la trampa de las posiciones maximalistas en este peligroso momento de rearticulación política del enemigo de clase y de clara desacumulación y desarticulación del campo popular?”, se preguntó Ruiz.
La mirada oficialista
El ex presidente del MAS en Cercado Nelson Aguilar indicó que a los partidos de izquierda les preocupa que la COB se aleje del proceso de cambio porque se trata de una organización necesaria para este fin.
“La COB no puede mantenerse al margen del proceso de cambio, sino más bien profundizarlo, por ello hay que preservar el reencuentro entre la COB y el Gobierno a través de un diálogo –dijo Aguilar-. Aparte debe existir una evaluación autocrítica porque se hace el favor a la derecha. Entonces debe existir una dirigencia responsable porque hay infiltrados que están llevando agua a sus molinos con el fin de desestabilizar el Gobierno”.
Según Aguilar, si se aleja la COB del Gobierno quienes pierden o se debilitan serán los trabajadores y los movimientos sociales. Entonces pide a la dirigencia fortalecer las organizaciones a través del camino del entendimiento mediante las propuestas para solucionar el conflicto.
El punto de vista opositor
Mauricio Lea Plaza, asambleísta de Unidad Departamental Autonomista (UD-A), explicó que la COB se constituyó en uno de los aliados corporativos más importantes del Gobierno nacional a partir de los que fue el pacto de unidad, pero dijo que esa alianza fue desde una actitud “clientelar y de cuoteo” en su momento.
“Hubo una política de prebenda a través de entrega de vehículos y construcción de sedes –aseguró Lea Plaza-. También esto tiene que ver con la lógica populista que el Gobierno adquirió a partir de su manera de encarar la economía. La relación entre el Gobierno y la COB era basada en una subordinación política de los trabajadores al aparato del Estado y eso rompía la naturaleza misma de la COB porque es un organismo de representación de la sociedad civil, en este caso de los trabajadores. La COB se convirtió en un brazo social del Gobierno y dejó de defender sus propios intereses. Ese hecho fue insostenible y en algún momento tuvo que fracasar”.
Para Lea Plaza el distanciamiento entre la COB y el Gobierno es una consecuencia natural de la política de intentar captar las organizaciones sociales mediante “la prebenda y la subordinación”. Sin embargo, dijo que es difícil saber si se romperá la alianza de manera definitiva, pero la tendencia va a eso porque hay mucha presión de los sectores para que las organizaciones tengan su propia personalidad.
Lea Plaza recordó que el Gobierno asumió la responsabilidad de salvar Enatex pero luego rompió el tratado de libre comercio con Estados Unidos, lo que provocó que esta empresa entre en una dinámica de quiebra ante la ausencia de mercado que tenía.
“A partir de ese momento había una obligación del Gobierno de hacerse cargo de los trabajadores que quedaron cesantes y hoy se vive el resultado de esa mala decisión –señaló Lea Plaza-. También la ineficacia gubernamental para manejar una empresa de este tipo provocó la actual situación”. (eP)