[20:10] Comenzó sangrienta guerra para apoderarse del bastión de «El Chapo» Guzmán

(INFOBAE/ 18 jun/ 2016) Bandas enemigas del «rey de las drogas», Joaquín «El Chapo» Guzmán intentan tomar el control de su principal bastión, las montañas de Sinaloa, norte de México, donde se producen grandes cantidades de marihuana y goma de opio.

La feroz disputa incluye la aldea donde nació, La Tuna, en el municipio de Badiraguato, que hace una semana fue asaltada por una horda de unos 150 hombres armados que saquearon la vivienda que habita por temporadas su madre, Consuelo Loera, y algunos familiares.

Además de ese poblado, fueron aterrorizadas las comunidades montañosas de San José del Barranco, Arroyo Seco, La Tuna, La Palma, Huixopa, El Nogalito y Puerto la Esperanza, según reveló el semanario sinaloense Ríodioce, en una acción que dejó al menos ocho personas muertas.

El abogado de la familia de «El Chapo», de 59 años, evadido dos veces de las más resguardadas cárceles de México, una en 2001 y otra en 2015, José Luis González, dijo que la mamá del capo abandonó «por seguridad» el pueblo tras la irrupción del ejército de hombres armados el pasado 11 de junio antes del mediodía.

González minimizó el episodio y dijo que se trató de un «simple asalto» y que los ladrones sólo se apoderaron un automóvil y dos motocicletas, pero otros testimonios señalaron que fue una acción de gran envergadura. No se explica de otro modo que contando con un sofisticado aparato de seguridad unos simples asaltantes pudieran ingresar a la finca.

Los analistas creen que «El Chapo» quiere restarle importancia porque no desea atraer la atención de las autoridades para evitar que envíen contingentes de seguridad. Guzmán, recapturado el pasado 8 de enero tras su espectacular fuga el 11 de junio pasado a través de un túnel de 1.500 metros de largo y 15 metros de profundidad, aguarda la extradición a Estados Unidos, que ha sido ya aprobada por dos jueces y la Cancillería y sólo está en la fase de apelaciones.

La ola de ataques contra los bastiones de Guzmán son atribuidos a la organización criminal de los Beltrán Leyva, su antigua aliada, hasta su separación hace unos años y que se habría reagrupado tras su casi completa disolución.

Cientos de familias -para totalizar unas 1.000 personas- estarían huyendo de Badiraguato desde hace unas tres semanas ante los enfrentamientos constantes en la zona que evidenciarían el intento de los enemigos de «El Chapo» de apoderarse de la zona, según el diario local El Noroeste.

Los santuarios de «El Chapo» no sólo incluyen a Badiraguato, sino a todo el Triángulo Dorado, que es una región agreste donde se producen grandes cantidades de droga sintética y de marihuana y heroína en los límites entre los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua, en la que por mucho tiempo Guzmán se ocultó de las autoridades.

Versiones difundidas hoy señalan que la batalla incluye a los propios familiares del jefe del Cártel de Sinaloa, encabezados por Aureliano Guzmán «El Guano» y por Isidro Meza, «El Chapito».

«Es una lucha por lo que dejó ‘El Chapo'», señaló al diario Reforma Guillermo Garduño, de la Universidad Autónoma Metropolitana, quien dijo que se trata de la propia familia de Guzmán que se ha dividido.

«Atacar a la madre» del «capo di tutti capi» va «contra todos los códigos», pero eso sólo indica que «ya se inició la guerra», afirmó el experto en seguridad.

La entrada a Badiraguato, donde «no se permite entrar a ningún extraño», demuestra que quienes disputan el control son ex aliados del Chapo que se pasaron al bando contrario, según el experto.

El viceprocurador de Justicia de Sinaloa Martín Robles aceptó la existencia de una feroz disputa entre grupos criminales por el cultivo de drogas y los corredores para el traslado de droga, aprovechando la cercanía con Estados Unidos.

Este jueves fueron hallados siete cuerpos decapitados y desmembrados en Rosarito, en la sierra de Sinaloa, lo que evidencia que hay una encarnizada disputa entre grupos que aprovechan el momento de debilidad de Guzmán.

Funcionarios de Sinaloa señalan que el Ejército y la Marina preparan el envío de unos 1.200 efectivos para apaciguar la región.