Kuczynski se alista gobernar a Perú con un Legislativo opositor

ERBOL/EL PAÍS DE ESPAÑA

Las personas que decidieron las elecciones en Perú cabrían holgadamente en el Estadio Nacional de Lima, con capacidad para 50.000 espectadores. Casi finalizado el recuento, al 98% escrutado, Pedro Pablo Kuczynski (PPK) obtenía una victoria ya prácticamente segura sobre Keiko Fujimori por 43.000 votantes. “Ya es irreversible, tendría que sacar Fujimori el 70% en todas las mesas restantes, es altamente improbable”, asegura Alfredo Torres, presidente de IPSOS Perú y responsable de unas encuestas que de nuevo acertaron.

El sábado pronosticaron la victoria por 0,6 puntos de PPK. Finalmente será por 0,3. Kuczynski se prepara ya para tejer un país roto y dividido pero con una situación económica mucho mejor que la de Argentina o Brasil, dos países en los que acaban de ascender liberales como él y han tomado medidas de ajuste.

El recuento en Perú está siendo agónico. Todos los analistas coinciden en que la decisión ya es irreversible al menos desde el martes, pero el fujimorismo se resiste a reconocer la derrota y algunos de sus portavoces alientan las esperanzas de sus seguidores.

El voto exterior consolidó la victoria de PPK, aunque Fujimori ganó en Japón, donde se refugió su padre cuando fue procesado. Ahora está encarcelado en Perú. Pese al retraso, la tensión está siendo mucho menor de la que podía esperarse en un país tan dividido y con un pasado reciente de violencia y régimen autoritario.

Perú se está tomando con calma este momento decisivo. No todos, claro. Unos centenares de personas se manifestaron en la noche del martes a las puertas del organismo electoral, la ONPE.

De un lado los fujimoristas, con sus banderas naranjas y cartelería, más organizados. De otro un pequeño grupo de fieles de PPK, que cantaban el himno nacional y reivindicaban la democracia. En medio, por si acaso, medio centenar de policías. Pero no había ambiente especialmente tenso. Todo más suave de lo esperado.

Kuczynski ha decidido mantener el silencio hasta que su rival admita la derrota. Pero ya trabaja en lo más difícil: preparar un Gobierno y un plan para hacer frente a la situación económica pero sobre todo política de un país en el que el presidente solo tiene 18 congresistas suyos frente a los 73 de Fujimori.

Kuczynski deberá buscar grandes acuerdos para gobernar. Pero no se enfrenta a una gran crisis económica. “Sus problemas son más políticos que económicos. Las expectativas no son malas, sobre todo por los precios de los metales en los que el Perú es fuerte, como plata y oro.

Hay problemas de caja, y PPK ha prometido muchas cosas que implican gasto, como un gran plan de infraestructuras. Pero la deuda es muy baja y hay crecimiento económico”, señala Gonzalo Zegarra, director de Semana Económica, la revista más seguida por los empresarios, que lanzó un duro editorial contra las malas artes del fujimorismo en plena campaña.

“PPK ya tiene la confianza de los mercados que Humala tuvo que conquistar. Ahora le falta gobernabilidad. Es un hombre con gran apertura mental, ahora tiene que convertirse en un político. Además tiene el bicentenario de la independencia (2021) como gran excusa para construir un relato”, remata.

Perú ha crecido mucho en los últimos años, incluso al 9%. Ahora lo hace al 3% pero la gente está molesta, el crecimiento no ha llegado a todos, hay mucha inseguridad y una desigualdad que no baja. “Nosotros lo llamamos el crecimiento infeliz. Nuestras encuestas detectan que la gente está muy descontenta con la salud pública, la educación, el transporte, la inseguridad. Ese es el gran reto. Y buscar acuerdos. Los programas de PPK y Fujimori no eran muy diferentes. Hay muchos empresarios amigos de ambos que tenderán puentes. Están obligados a entenderse por la realidad parlamentaria”, resume Torres, de IPSOS.