CARTA ABIERTA A LA CAPITAL DEL CHANCHO

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Tarija, 5 de junio del año 2016

Señores:

Ciudadanos de la Capital del Chancho.

Ref. Paren la masacre.

De mi mayor consideración.

Queridos ciudadanos, a nombre de todos los porcinos, que hemos sido la noticia principal durante varias de las últimas semanas, me dirijo a la población para decir mi verdad.

Mucho se ha dicho que nuestra existencia está ligada estrechamente al plato ese que tanto gusta a los humanos de estos lares y al que llaman chanchito a la cruz. Es cierto, somos asesinados en masa y víctimas de un chanchicidio constante y recurrente, que ha sido detonado por una ley perversa y además hipócrita, que nos pone a los porcinos, como beneficiarios de la misma. Lo expreso textual, porque así dice la justificación de la ley del chanchito a la cruz que nos fue entregada por el presidente del Concejo señor, don Pica Lema y que además nombra a su ciudad Tarija, como capital del chancho.

Pero para nosotros, Tarija no es la capital del chancho, no es el cielo del chancho ni el lugar donde el chancho es el más querido. No, por supuesto que no, sino más bien, Tarija es el infierno del chancho; es el terror del chancho porque se nos engorda con basura de la peor calidad, mezclada con vidrios rotos, pilas, gasas sangrientas de hospital, jeringas con solo sabe dios que virus o enfermedades tendrán en sus puntas; con tumores, y todo tipo de desechos que hasta para el más chancho entre los chanchos, es una barbarie. Hablo de Pampa Galana.

Además, ni siquiera podemos comer tranquilos ni engordar en paz hacia nuestro triste final de ser asados en una cruz de churqui, sino qué, mientras lo hacemos, cientos de perros perversos oriundos de Pampa Galana, nos muerden las orejas y nos comen vivos sin que nadie haga nada por nosotros.

¿Acaso la constitución de los humanos no dice que hay que respetar a los seres vivos?  ¿O es una farsa más? Como la ley municipal que nos declara patrimonio culinario de la capital del chancho, mandándonos en fila hacia la tortura, y viendo morir a nuestros lechoncitos en mataderos clandestinos donde nos insertan la daga fría de la muerte, sin ninguna compasión y haciendo oídos sordos a nuestros estruendosos gritos que a los chancheros parecería que les llega como dulce melodía.

Señores ciudadanos, reflexionen, cuando ustedes están comiendo un chanchito a la Cruz, están comiendo dolor, y son para nosotros la capital del dolor.

A nombre de todos los chanchos, quiero decirles a los señores concejales que han tramado ley tan sangrienta y biocida en contra nuestra, que expresamos nuestro total desacuerdo con la misma y rechazamos contundentemente que en la justificación de la misma se exprese que los chanchos nos beneficiamos cuando nos matan.

Por lo menos, tengan el valor de expresar que somos las víctimas y no los beneficiarios.  Ellos, ignoro quienes serán.¿Serán los chancheros?; ¿Serán los perversos concejales que tramaron la ley sangrienta del chanchito a la cruz? ¿Serán las autoridades municipales? ¿Serán los de EMAT? No lo sé. Lo que si sé, es que los beneficiarios no son mis hermanos los chanchos, así que por favor, cambien la justificación de su ley, y sería una buena noticia que cierren ese lugar tan podrido y sórdido que es pampa Galana, donde nos engordan antes de llevarnos hacia la muerte. Y si piensan mantenerlo, por lo menos llévense sus perros a otra parte, así nos hacen un poco más llevadera nuestra antesala hacia la crucifixión, antes de convertirnos en chanchos a la cruz.

Con las debidas consideraciones de respeto.

El representante de los chanchos.

P.D. Nosotros somos chanchos porque comemos basura, pero hay otros peores, que comen fino, pero hacen una basura del mundo.