DE TUMBO EN TUMBO… TRAS LA AUTONOMÍA REGIONAL

La provincia Gran Chaco se ha convertido en la más importante y rica del país, de sus entrañas salen los hidrocarburos con los que se sostiene Bolivia, la bonanza nacional estuvo y esta guardada bajo tierra, esa tierra árida, caliente, que sin embargo se convirtió en una poderosa caja fuerte protegiendo un gran tesoro. Claro que lo que de allí se extrae también beneficia al Departamento de Tarija que se ha convertido en la «billetera» del país, pensar que en algún momento creímos que la Guerra del Chaco había sido en vano y que la perdimos territorialmente hablando, creímos que las miles de muertes habían sido en vano y resulto que no, que valieron la pena, porque gracias al valor de nuestros soldados se defendió el futuro de la Patria, mucho más importante que unos cuantos kilómetros cuadrados.

El Chaco siempre tuvo carácter, su gente se crió así, espontánea, alegre y abierta, una región de costumbres y tradiciones diferentes a las del resto de las provincias y eso le hizo adquirir identidad propia, que fue usada de muchas maneras dependiendo de los intereses de quien decidió sacarle provecho.

Así como el Chaco con su enorme porcentaje por regalías hidrocarburiferas sintió que el progreso le tocaba la puerta, hoy siente que no es bueno acostumbrarse a la bonanza pasajera sin haber cimentado un verdadero desarrollo, habiendo gastado sus recursos en obras necesarias pero no prioritarias, ya siente el peso de haber tenido autoridades que se embriagaron con los millones y se ocuparon de ejecutar megaproyectos, sobredimensionados en tamaño y en precio, que no sirven para darle agua a la gente ni para brindarle servicios básicos elementales.

El Chaco es capaz de trazar su futuro en concordancia con el resto del Departamento siempre y cuando la voluntad de sus dirigentes contribuya a generar espacios comunes de encuentro para zanjar las diferencias que algunos quisieron construir para abrir su propio camino político.