Reflexiones desde el Cursillo……La ambición 

Nayú Alé de Leyton

El mundo se ha movido siempre en busca de las riquezas, del dinero, hoy observamos a través de los medios de comunicación que toda la actividad, el interés y la capacidad de los hombres está al servicio del dinero. El dinero es la causa de los más grandes males del mundo.

Es causa de miles de muertes, de asesinatos, de secuestros, de odios, de venganzas, de atropellos, de calumnias, de humillaciones y de tantos males que no acabaríamos de enumerar todo el mal que causa la ambición y el querer tenerlo todo.

Sabemos que el dinero compra conciencias, muchos se venden por la tentación de las riquezas.

También sabemos que quien posee riquezas tiene poder, porque ante el se inclinan muchos hombres, tiene muchos amigos, brazos que se extienden para abrazarlos, sonrisas afectuosas y actitudes que los halagan, puertas que se abren, amigos poderosos y tantas cosas más.

En ( 1ª Timoteo 6 – 9,10) “Los que quieren hacerse ricos caen en la tentación como en una trampa y se ven asaltados por muchos deseos insensatos y perjudiciales que hunden a los hombres en la ruina y la condenación, porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males y hay quienes por codicia se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos”.

Hoy más que nunca el mundo está conmocionado por la ambición y a todo nivel países contra países, pueblos contra pueblos, familias contra familias, hermanos contra hermanos, hijos contra padres y padres contra sus hijos.

¿Pero será verdaderamente feliz quién ha logrado la riqueza y no ha caminado de la mano de Dios?

Porque Dios no condena la riqueza, Él nos quiere felices, pero nos pide que compartamos con los que no tienen, que ayudemos a los que sufren necesidad. Todos debemos trabajar y buscar una situación cada vez mejor para nuestras familias, todos debemos ser responsables y emprender actividades que nos lleven a una superación económica ése es el trabajo bendecido por Dios.

Pero no debemos poner todo nuestro corazón en la riqueza, en nuestro corazón debe reinar Dios por eso dice el primer mandamiento “Amar a Dios sobre todas las cosas”. El es primero que todo y todo lo que tenemos sea poco o mucho se lo debemos a Él.

Es hora de acercarnos a Dios y a aprender a vivir con Él, que es santo y misericordioso, que es la fuente de toda riqueza, de la verdadera riqueza espiritual que te da la paz la alegría interior, que no te da ninguna riqueza material porque al final ¿Qué podremos llevarnos de este mundo?, así nos lo dice Timoteo en (1ª de Timoteo 6 – 7) “Nada trajimos a este mundo y nada podremos llevarnos”.

¿Cómo es nuestra escala de valores? primero tiene que estar la riqueza espiritual, la fe en un Dios que es amor, el respeto, la comprensión, la paciencia, la justicia, la búsqueda de la paz, la armonía en la familia, la fidelidad, la solidaridad con los necesitados.

La clave de la felicidad es vivir contentos con lo que Dios nos da, es abrir los brazos a los hermanos y creer en el amor de Dios, vivir conforme a nuestra fe; si creemos, vivamos en coherencia con lo que creemos.