Silala chilena desde 1908

Gastón Cornejo Bascopé

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“Los Tiempos”, 10 de enero 2016. El abogado, sociólogo y ex Canciller don Antonio Araníbar Quiroga, publicóuna importante rememoración histórica respecto a su experiencia diplomática sobre el tema polémico del manantial Silala, pendiente con Chile desde 1908.
Actualizó el Borrador del preacuerdo firmado por los vicecancilleres de Bolivia (Hugo Fernández) y Chile(Alberto Von Klaveren) a mediados de agosto 2009, bajo la responsabilidad del actual Ministro David Choquehuanca; anota que el acuerdo técnico tiene el título de “El Sistema Hídrico del Silala, con los objetivosde preservación, sostenibilidad y aprovechamiento, enbeneficio mutuo de ambos países”.
De inicio sostengo que tal documento, felizmente no fue suscrito oficialmente, pues soslayaba la naturaleza física, hidrológica, jurídica del recurso, otorgaba derecho propietario a Chile en un 50% del manantial; aceptaba una aberración jurídica que tiene el significado de alta traición a la patria y que hasta el presente, repito, no fue sancionado en su debida responsabilidad contra los autores que lo pergeñaron.
Don Antonio Araníbar, ex Canciller de Bolivia, realiza en su artículo reciente un recuento histórico importante a partir de 1997, cuando entonces ejercía las funciones de Ministro de Relaciones internacionales.
Afirma, con la mayor honestidad, y esto es digno de respeto, que hasta ese año, el lenguaje diplomático de Chile mantenía la versión de que el Silala, rebautizado por el vecino país como “Siloli”,  era un “río internacional de curso sucesivo”. Que la Cancillería y el Gobierno de Bolivia asumían la misma tesis. Que ningún gobierno analizó el tema mientras fluía el recurso hídricopor el altiplano, libre y gratuitamente, regandopropiedades particulares y era comercializado en las ciudades del norte chileno. Que fue el propio embajador Teodosio Imaña Castro (historiador, miembro de la Academia Boliviana de Historia, director del Dpto. de Soberanía y Límites de la Cancillería) quien insistía en la tesis de que el Silala era un río de curso superficial. Que el propio mapa del Instituto Geográfico Militar señalaba la ubicación del “río internacional”.
Imperdonables errores de la improvisada diplomacia boliviana, nefasta en continuidad hasta el presente, inicuo acuerdo como debe ser conocido el borrador del Silala 2009 de la actual Cancillería.
El ex Canciller Araníbar señala en su artículo que el desacierto conceptual fue salvado gracias a la actuación pionera de un senador de Tarija, don Arturo Liebers, quien desde el H. Senado de la República, dio a conocer la verdadera naturaleza del recurso hídrico como “manantial” y, que escuchado “con amplitud de miras y sentido patriótico” en sus atinadas observaciones, en ocasión de una Petición de Informe Oral, motivó la solicitud de un cuarto intermedio y el viaje organizado por el Ministro de Relaciones Exteriores acompañado de parlamentarios a una inspección in situ, comprobándose la veracidad de las observaciones de Liebers y motivando consecuentemente el justo cambio de enfoque, aquel que superaba la aberración política y errática diplomacia, cambio cuya autoría le corresponde precisa y justamente al Canciller don Antonio Araníbar.
El año 2009, como Senador de la República, participé – junto a la bancada opositora de PODEMOS – en una Petición de Informe Oral que debía censurar al canciller Choquehuanca. Alarmado ante la publicación de un diario chileno (La Tercera de la hora) sobre la firma de un acuerdo entre Chile y Bolivia que aseguraba para Chile el reconocimiento boliviano del derecho propietario de un 50% de los recursos hídricos del Siloli; la renuncia del pago histórico y la solución definitiva de la controversia sobre la naturaleza del recurso: río o manantial, mediante un estudio científico a definir en cuatro años; tal publicación fue confirmada en la prensa y en varios medios radiales de Chile por el ex Senador Sergio Vitar, entonces Ministro de Obras Públicas que advirtió la aceptación del acuerdo por altos funcionarios de Bolivia.
Choquehuanca en su Petición de Informe afirmó que existieron algunos errores “como los del Canciller Aranibar”, sesgando la verdad antes expuesta, lanzando juicios irresponsables y difamatorios contra él y también contra Carlos D. Mesa G. por no haber exigido el pago a la empresa San Cristóbal por el uso de las aguas e impacto ambiental. Sobre los 17 puntos que conformaban el Acuerdo del Silala, dijo que se requeríanmás estudios que pueden ser “favorables a Chile o a Bolivia”; que el acuerdo no atentaba la CPE; que el documento era un borrador de intensiones, donde se firmaron las actas de avance; que se socializó entre las organizaciones de Potosí. Finalmente confirmó que el acuerdo fue suscrito por los vicecancilleres de Bolivia y de Chile.
En la réplica del debate parlamentario, intervino el senador Orlando Careaga de Potosí quien exigió que el acuerdo afirme textualmente que las aguas en su totalidad de 100% son vertientes bolivianas; al mismo tiempo, denunció que Chile las comercializa en Calama y Chuquicamata a precio de oro.
El senador Tito Hoz de Vila, presidente de la comisión de RREE, criticó la ignorancia histórica de la Cancillería sobre el bofedal del Silala que sirve a Antofagasta, Tocopilla y a otras ciudades; que el canciller debe saber que fue una concesión entre la Prefectura de Potosí y una empresa ferroviaria Antofagasta Bolivian Ralway,efectuada en 1908; que la máquina a vapor requería agua dulce para evitar la corrosión, y que la solución fue encontrada por técnicos ingleses y chilenos para hacer escurrir aguas del altiplano boliviano, por gravedad, sugiriendo la canalización, luego la intubación. En 1961 se cambia la máquina ferroviaria a diesel y la concesión dejó de tener el objeto primario.
Que el 14 de mayo de 1997, mediante la Resolución Nº 7197 de la Prefectura de Potosí, respaldada por el DS Nº 24660, se declaróconcluida la concesión notificándose a las partes. Sin embargo Chile continuó utilizando esas aguas y cuando mediante DS Nº 25500 del 30 de agosto de 1999, con su propia firma de Ministro de Bolivia, propietaria del 100% del recurso, se instruyó a la Superintendencia de aguas para convocar a licitación pública la venta de los manantiales del Silala, la reacción del Estado de Chile,sin haber formado parte del acuerdo empresarial , fue violenta. Que ante la manifiesta mala fe de Chile sugirió recurrir inmediatamente ante un Tribunal Internacional, en lugar de suscribir un inaceptable acuerdo binacional. Finalizó criticando la redacción del borrador en su punto dos, el mismo que debería aclarar “la totalidad de las aguas pertenece a Bolivia”.
El senador Luis Vásquez Villamor criticó el artículo sexto del acuerdo trabajado en las comisiones técnicas,indicando que, si reconocemos a Chile un derecho aunque fuese menor, y si es rubricado por autoridades responsables, Chile tendrá un antecedente escrito para el futuro reclamo jurídico en un proceso internacional; podrá exigir su 50%; gravísimo error histórico que la memoria de Bolivia va a recordar permanentemente. Se trata de una relación comercial. No acepta la investigación de cuatro años, y menos la afirmación del Canciller de que no existen estudios suficientes, con ello está negando todos los estudios que demuestran son aguas de vertiente interna.
Caracterizó como concesiones gratuitas al Estado chileno. Remarcó que hace 4 años cuando se acusaba a Sánchez de Lozada de traición a la patria por el anuncio opcional de vender gas a Chile, se movilizó al país y se quemaron banderas chilenas. Hoy la quema ha sido sustituida por intercambio de charangos y besos, con ello estamos resolviendo a Chile sus problemas fundamentales, terminó el senador Luis Vasquez con dramatismo insistiendo en que hasta entonces Bolivia no había reclamado el mar en ningún foro internacional; que permitió la elección de Insulza en la OEA donde Bolivia posee veto; que se introdujo el tema Silala en la Agenda de los 13 puntos permutando su carácter comercial con el diplomático. Que regalamos a Chile el 50% de las aguas y olvidamos nuestra CPE violada a pocos meses de promulgada. Que Chile es un Estado que está corroyendo el alma de Bolivia. Que no se mencionó la desviación el río Lauca, menos aún la explotación del Salar de Uyuni cuando Chile anuncia que el Salar forma parte de su territorio. Que desde la Cancillería se permite toda esa maldad contra los intereses patrios.
Presentando nutrida argumentación Vásquez Villamor dejó en una situación crítica al peticionado indefenso Canciller. Insistió en que el acuerdo era inadmisible y repitió insistentemente que debía sancionarse como un acto de Alta traición a la patria. Concluyó con la frase lapidaria de latigazo en la faz del canciller: ¡Nunca ha habido un acto tan bochornoso como este! Le recordó que cualquier forma de entrega o concesión a empresas o a gobiernos extranjeros, es traición a la patria. (Guardo la grabación de la sesión)
La sesión quedó frustrada en su interpelación, la que ameritaba el Canciller, debido a que la Bancada oficialista adujo reunión con el Presidente, se interrumpió el debate y la votación, dejando la censura para una sesión ulterior que lastimosamente no se realizó jamás.
Yo quiero identificar una significativa diferencia en la actitud de los cancilleres Araníbar y Choquehuanca. El primero fue de una honestidad absoluta y de acendrado patriotismo; el segundo, permisivo e irresponsable, el gesto de Pilatos pues gracias a que Chile interrumpió el diálogo de la Agenda de los 13 puntos no se firmó el fraudulento acuerdo.
Lastimosamente, trascendió que autoridades de la Cancillería alentaron a un renunciodiplomático, repitiendo la maldita sesión del parlamento traidor que aprobó el Tratado de Amistad de 1904.  Choquehuanca, Fernández y Alurralde deben saber que el delito de traición a la patria es imprescriptible y que el proceso queda pendiente como una espada de Damocles.No se suscribió pero está en la Cancillería el documento testimonial.
Cochabamba 10 enero 2016.