Bolivia sigue en campaña a favor de la coca

ABI/BOLINFO
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El presidente Evo Morales informó el domingo que Bolivia sigue en campaña para mostrar al mundo que la hoja de coca no es dañina para la salud de la humanidad.
«El otro paso es ya en el mundo cómo hacer reconocer que la hoja de coca no hace daño a la salud humana, es otra campaña», dijo en conferencia de prensa.
Morales vertió esas declaraciones al recordar que Bolivia dio un gran paso el 10 de enero de 2013 y retornó a la Convención de las Naciones Unidas de 1961 con la reserva de despenalizar el acullico (masticado de coca), uso tradicional de la hoja que estaba prohibido por ese tratado.
Sólo 15 de 183 países objetaron la posición, lo que no alcanzó un tercio para vetar al país y Morales explicó que la primera parte de la estrategia de Bolivia era lograr el reconocimiento del uso de la hoja de coca en su estado natural.
«Son como 7, 8 países los que rechazaron, los demás apoyaron, y ahora por una legislación internacional, como las Naciones Unidas, está reconocido el pijcheo, el acullico en Bolivia», sostuvo.
El mandatario boliviano agregó que la segunda fase es que el mundo entero conozca los beneficios de la denominada hoja sagrada para los indígenas.
«Nos interesa que la hoja de coca sea reconocida, que en su estado natural (es) buenísima para la salud», agregó.
Bolivia denunció al tratado de la ONU en junio de 2011, debido a que rechazaba la disposición que prohibía el masticado de coca, en un plazo de 25 años luego de que entre en vigencia esta normativa, inscrita en el inciso e), numeral 2 del artículo 41. Naciones Unidas rechazó el consumo de la hoja por verificar que contiene alcaloides.
En diciembre del mismo año, el presidente Evo Morales solicitó al organismo multilateral la readmisión de Bolivia, con el veto a la penalización del acullico.
El 10 de enero de 2012, la Organización de Naciones Unidas comunicó a los países miembros la posición boliviana, para que en un plazo de 12 meses, según las normas, se pronuncien a favor o en contra de ésta.
Si un tercio de las naciones (62) lo rechazaba, Bolivia quedaba fuera del acuerdo, pero solamente fueron 15 los que asumieron esa decisión.